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Archive for the ‘Mi vida’ Category

El año comenzó con todo, pero qué les puedo decir si ustedes ya saben éso porque lo vivieron.

Todavía no ha acabado ni el primer mes y ya quiero vacaciones y olvidarme de esta maldita pesadilla que ha renacido con dos cuentas nuevas que he man dado/regalado/pasado/aventado. De verdad que son los Clientes más difíciles que he tratado en la vida (aunque estoy segura que los hay más), y que no saben ni siquiera lo que quieren.

Simplemente ayer –en presentación de campaña de TV con uno de esos nuevos Clientes-, y ya al final de la presentación, en el momento de los “comentarios” me dicen:

-Oye Rox, las ideas están muy padres, las contaste tan bonito que me emocioné mucho, y los key visuals que trajeron son muy claros, ¿pero sabes qué? Creo que necesitamos tener una maqueta para podernos imaginar todo mucho mejor y más claro, por ejemplo el tema de los colores:

-Cómo que los colores… no entiendo.

-Tú más que nadie debes saber perfectamente que los colores juegan un papel muy importante en la comunicación, digo, a éso te dedicas; me preocupa que hagamos unos comerciales con tonos rojos o muy “impresionitas” como los que vemos ahí, porque lo que nuestro producto provee es tranquilidad… es relajación, y éso no lo estamos transmitiendo en estos key visuals.

Decidí no responder semejante estupidez, y mejor me puse a pensar con quién voy a ver el Super Bowl este domingo, y en si la maldita rutina de hoy en el gimnasio me habrá hecho quemar al menos 400 calorías.

Y también me puse a pensar que si yo tuviera el dinero para no preocuparme por la renta, o por pagar la luz y el agua, y la tenencia de mi coche y mis deudas, no tendría que estar aguantando a tipejos como estos que nada saben de publicidad ni de nada.

Y digo que no tendría que estarlos aguantando por una simple razón: si yo tuviera el dinero por supuesto que seguiría siendo publicista y no dejaría de trabajar en lo que amo, y con ello seguiría lidiando con esta clase de gusanos en puestos elevados, pero con la mano en la cintura le diría a un Cliente tan minimamente inteligente algo como ésto:

-Son key visuals, ¿no sabes lo que son los key visuals?

¿No sabes que el día de la pre-producción tendremos a un Director de Arte y a un escenógrafo que nos estará cuidando el tema de los colores? Es un ejemplo, para que personas como tú que no tienen la capacidad de imaginar se den una idea cercana de lo que vamos a filmar.

Eso sería lo que yo haría si no tuviera que cobrar un sueldo quincena a quincena, porque no tendría el miedo de que a Cliente no le alcanzara la inteligencia para la creatividad, pero seguro sí la tendría para pedir mi despido.

Afortunadamente y para que mi día tuviera el punto positivo, quemé 430 calorías y el Super Bowl lo voy a ver en casa de mi mejor amigo.

Bienvenidos a Cólicos Creativos, otra vez.

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Qué será lo que muchos de nuestros Clientes tienen en la cabeza. De verdad no me imagino cuáles son las profundas dolencias que les aquejan y los hacen portarse como verdaderos inútiles.

Después del incidente verbal que cometió mi Cliente y al que por supuesto me sentí aludida, me fui rápidamente hasta donde las escaleras para salir por mi coche y por qué no, me alcanzó mi Cliente y me dijo:

¿Por qué te portas tan mal conmigo Rox? Acuérdate que si no me tratas bien la iguala baja eh…

Para cuando esto sucedió yo ya le había dado mi boleto al valet parking y afortunadamente mi coche llegó en muy poco tiempo, así que ni siquiera tuve la necesidad de responder tal estupidez –cosa con lo que me sentí completamente mal-. Debería haberle apresado la cabeza contra la puerta del coche y zafársela, o atropellarlo y dejarlo inválido, pero no, no hice otra cosa más que irme a mi casa angustiada y confirmando una vez más que en los puestos más altos de la mercadotecnia hay un puñado bien grande de estúpidos. Evidentemente los hay en todo el mundo, pero ¿por qué todos se cruzan en algún momento en mi camino?

Ya lo sabía. ¿Pero qué será lo que tienen en la cabeza para ser así de idiotas ya no digamos al momento de ligar a una chica, sino al momento de tomar decisiones sobre comunicación? Porque vamos, el incidente que me había pasado a mi me puede pasar con cualquier cabrón pero no, me tuvo que pasar con alguien de quien depende en gran parte mi trabajo.

Desafortunadamente y debido a la idiosincracia que nos cobija, estamos muy acostumbrados a la timidez justo en el momento en el que se necesita coraje, a agacharnos cuando lo que se necesita es alguien que levante la voz, a preguntar con voz bajia si algo está bien o mal cuando lo que se necesita es alguien que tome decisiones y ahorre problemas, a decirle a los Clientes “ok, sí te lo tengo pero te va a costar el triple”. De entre todos mis clientes no puedo decir que conozca alguno así, y es frustrante saber que de ellos depende lo que sale con mi nombre a los medios, y que a veces es para dar pena.

Así que pensé en todo esto y la primera reacción que tuve fue frenar completamente mi coche, bajar la ventana y decirle:

“Eres un pendejo cagón, un hocicón que no tiene valor para decir las cosas de frente. Pero bueno, éso ya lo sabemos todos, menos tu esposa ni a quienes les reportas”.

Cerré mi ventana y me fui rogando que al día siguiente todavía tuviera trabajo, y sintiéndome estupendamente bien conmigo y con el mejor momento de la noche.

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Hace unos días me di cita en la premiación de los Effies nacionales -más por obligación que por gusto-, y la verdad es que al final no estuvo tan mal.

Como bien saben no es una premiación cualquiera, me refiero a que no ves a los típicos creativos borrachos y borrachas platicar, cantar, divertirse y bailar.

Es algo más formal. De traje, estola y toda la onda (la mayoría) y cómo no, si los Clientes son unos de los principales invitados; cómo les encanta fanfarronear y darse de pavaditas en estos eventos eh.

No nos fue mal, tuvimos algunos metales y en general la gente quedó contenta, y cuando la premiación se convirtió en cóctel y los ánimos estuvieron más aderezados con alcohol, todos nos sentimos un poquito mejor y principalmente uno de mis Clientes, Vicepresidente de Mercadotecnia de una de las firmas que yo llevo, que se sintió muy “solito” y con unos tragos más encima y cero canapés, se atrevió a pedirme de una forma muy arcaica que saliera con él.

Ya me había insinuado un par de cosas en infinidad de juntas que habíamos tenido, en alguna otra ocasión conocí a su esposa y a su hija y evidentemente yo nunca le había dado bola, pero ahora estaba mucho más encima de mi y así pasaron un par de horas.

Es increíble lo fáciles que son los hombres (y muchas mujeres, claro) y cuántas veces no han sucedido ciertas cosas en fiestas diversas, de aniversario de la marca, filmaciones o simples comidas que se convierten en cenas y luego en desayunos. Muchas diría yo, o me reservaré a decir que yo he sabido de infinidad de veces que éso sucede.

Pero la verdad es que no me asombra, digo, más allá del típico flirteo y tensión sexual que existe entre profesionales de un negocio, generalmente en mi vida las cosas no van más lejos –y en esta ocasión tampoco iba a suceder-, principalmente porque no quería, porque aunque aunque ahora no tengo novio ni nada parecido, tampoco lo quiero tener, pero la principal razón la escuché de su propia boca.

Resultó que estaba en el clasiquísimo saludo a viejos conocidos, platicando de cómo nos había ido, de quién se había casado y así, y cuando decidí ir por mi abrigo para definitiva irme a mi casa a descansar, escuché clarito que aquel Cliente que hace unos segundos moría por ir a mi cama:

“…yo creo que sí cabrón… a ver… porque sí está bien buena y aunque me caga su forma de ser, y sus pinches campañas siempre son una mierda, no pienso llegar a mi casa hoy con mi mujer.”

Entre carcajadas de los que se encontraban en su pequeña reunión (todos Clientes, que lamentablemente estaban al lado de donde yo había dejado mi abrigo), no tuve más remedio que acercarme, tomar mis pertenencias y decirle tranquilamente al bocón:

“Que tengas una buena noche, porque hoy va a hacer más frío del que pensaste”.

Y silencio total en los cuatro animales a los que siempre les presento.

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No es momento de reflexionar amigos, no lo es. Es momento de trabajar más y más duro.

Yo he tomado la certera decisión de guiar mi futuro por el camino del trabajo que amo, pero éso es hoy. Así somos las mujeres de complicadas y quién sabe mañana qué pase.

Es más, ahora estoy más que contenta porque todo va saliendo bien, ayer (bueno, hoy) nos quedamos hasta las 5:00 AM sacando y puliendo la campaña que presentaremos en algunas horas y saben qué, nos quedó increíble. A tal punto que estamos muy satisfechos y no nos importa nada más.

Así que orgullosa, desvelada, cansada y feliz, me voy a vender otra genialidad de mi equipo creativo, quienes no son otra cosa que seres humanos capaces de generar emociones, resentimiento y celos con un simple pero inteligente headline acompañado de un hermoso visual, y así es como vivimos al día de hoy: ilusionados porque el negocio de la creatividad es sensato y honesto, y no egoísta y oportunista como algunos lo manejan.

¿Y cómo no voy a estar feliz? Se acerca el fin de año y con ello la tradicional orgía de coqueteo, diversión, alcohol, baile y hasta honestidad que cada diciembre se vive. No hay dos.

¿Ustedes festejan fiesta de Fin de Año en su Agencia?

Uy, si yo les contara las historias que han llegado por buenos contactos a mis oídos no darían crédito… y si les contara las historias de las que yo he participado tampoco me lo creerían. Ja, y sería mejor que no me lo creyeran.

Tenía un amigo –francés-, que en algún momento fue mi dupla y me decía que era una estupidez eso de la Fiesta de fin de Año, que cómo era posible que él fuera a divertirse a costas del “patrón”, si el “patrón” ya le había pagado por su trabajo y que lo sentía como un robo; bueno tiene un punto, pero la mega celebración que cada año se arma en agradecimiento de todos y cada uno de quienes hacemos de la Agencia para la que trabajamos una mejor empresa, y con ello nos hacemos mejores creativos y personas, sí que no tiene precio. Aún así mi amigo francés siempre se divertía y se la pasaba ahogado de alcohol.

Pero para llegar a ese día necesito sentir que me lo gané, así que me retiro a revisar por última vez los impresos y mis lines –para asegurarme que todo esté perfecto-, y me voy a mi reunión.

A ver qué tal nos va.

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El lunes en la Agencia estuve a prácticamente nada de decir basta. Adiós, al diablo la publicidad y sus complicaciones.

Es más, ahorita tengo un sentimiento gigantesco y nublado de mi profesión por culpa de la maldita incertidumbre económica mundial. ¿Será el fin del mundo? Por ahí dicen que el vaticinio se está cumpliendo pero yo, como buena agnóstica y poco seguidora de las creencias populares, no me lo trago.

Sin embargo el bendito beneficio de la duda siempre está ahí, y la verdad es que ni lo quiero investigar.

El caso es que a principios de semana, en la junta general de toda la Agencia, se nos dijo que estos eran tiempos difíciles y que había que “apretarnos el cinturón” todos, con los aumentos económicos al personal iguales a cero, las no contrataciones de nuevos y flamantes integrantes del equipo, en fin, una suerte de taradeces que a los únicos que nos joden es a nosotros, a quienes sacamos el día a día y tenemos la mejor cara para irle a presentar a un cliente que cada mes quiere bajar la iguala, pero exige más y más y no tiene llenadera y lo peor de todo, es que no nos bajan de inútiles.

Las instrucciones de los presidentes de la Agencia fueron simples: no habrá aumentos en un rato, ni contrataciones, y todo, absolutamente todo lo que pidan los clientes se tendrá que realizar sin titubear.

Los primeros puntos los comprendo perfectamente, digo, no soy pendeja como para no darme cuenta del momento en el que nuestro país vive; sin embargo el punto de “…absolutamente todo lo que pidan los clientes se tendrá que realizar sin titubear” se me hace denigrante, se me hace prozaico, sin chiste y hasta vulgar.

Miren que agacharse tanto ante los clientes, hasta el nivel en el que parecemos ya sus sirvientes y no sus comunicadores.

El día de hoy tengo a uno de mis Directores de Arte haciendo la invitación de fin de año para uno de nuestros Clientes, all day. ¿Me pueden hacer el chingado favor? ¿En qué momento nos vieron cara de (respestuosamente) despacho de diseño y similares? ¿Después de ésto tendremos que hacer la invitación a los 15 años de sus hijas? Me lleva la chingada.

Tranquilidad y humilidad ante todo, y por el bien de nuestros bolsillos y para sustento de mis lujos, tuvimos que hacer la mierdera invitación, y todo terminó en tragedia y conflicto.

Pero voy por partes.

Mi Director de Arte finalmente terminó la mundana invitación y la verdad es que le quedó bastante bien; afortunadamente y para su beneficio y el nuestro, tenía vasta experiencia haciendo invitaciones a los amigos del tipo cumpleañeras y demás, y esta no tenía un diferente brief (keyword: brief), sin embargo y para abrir más el hoyo en el que estába sumergida y hundiéndome todavía más me habló alguien de Cuentas:

Yo:
¿Bueno?

Cuentas:
Hola, oye… mandé la invitación y pues… no gustó.

Yo:
Qué no les gustó…

Cuentas:
Pues no sé, dijeron que no les había gustado y que además esa no era la temática de la fiesta…

Yo:
Pero qué no les gustó… ¿qué te dijeron?

Cuentas:
Pues… que era una mierda.

Yo:
…una mierda. Así, una mierda.

Cuentas:
Pues sí… el Cliente se puso muy loco y comenzó a gritar que qué clase de seriedad era ésa, que en qué momento el contrataba una Agencia de broma y que tenía que hablar con el Presidente de la Agencia -cuanto antes- para hacerle notar que sus creativos estaban tomando el trabajo de broma.

Yo:
Ja, me encantaría que ése tipo hablara con el Presidente de la Agencia y le dijera que no tomamos en serio la invitación para su mugrosa fiesta.


Bueno gracias, ahí luego vemos qué hacemos.

Y colgué.

Ahora resulta que, además de bajarnos los pantalones para que Cliente esté contento y no se lleve su dinero a otra empresa, también tenemos que aceptar pendejadas y además trabajar de adivinos para darle al clavo al gusto personal del desafortunado que maneja la cuenta, porque no es más que éso: su gusto personal.

De hecho ahorita mismo sigo a poco de mandar todo al diablo e irme a vender collarcitos de pedrería a la playa. Mis amigos y conocidos que han hecho éso ahora son felices… pero la verdad es que no aguanto más de 10 días en la playa, y amo la publicidad aunque ella a mi no.

Creo firmemente que el pensamiento, en cualquiera de sus formas (sea filosófico, científico, inventivo y demás), debe y tiene que ser pagado mucho más alto de lo que actualmente se cobra.

En pocas y llanas palabras, trabajamos muchísimo para cobrar tan poquito y encima de ello, nos obligan a hacer mierda que el cliente pide y sin alzar la voz.

Así que voy con mis superiores y les digo:

Ok, yo haré lo que sea necesario para mantener a mis cuentas tranquilas y felices, pero que quede bien claro: invitaciones para aniversarios, festejos y 15 años ni pendeja las hago.

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La punta de mi lápiz está muy desgastada y mis ideas y mis notas se cuentan por cuadernos; estoy cansada y todavía no hay cuentas que registren entradas en la Agencia para hacer sentir a los jefes y a los dueños más tranquilos y que guarden los cuchillos.

“Estos son tiempos difíciles”, nos dicen por todos lados, y con más razón en las altas esferas de la publicidad. Creo que no hay que ser un genio para resolver que las Agencias de publicidad y sus proveedores son de las principales industrias que sufren la caída con la incertidumbre económica, pero personalmente pienso que también es de las industrias que más rápido se levanta y supera sus conflictos.

Es impresionante el ambiente tan pesado , de desconocimiento y miedo, que se siente en la Agencia hoy, y creo que hasta cierto punto es natural que la gente entre en pánico cuando este tipo de cosas pasan, y no es de a gratis: hoy corrieron a cinco personas en la Agencia para la que trabajo y –aunque no eran grandes conocidos míos-, todos los que sí lo son comentan y se aventuran a pensar en lo que vendrá. Más despidos dicen algunos y no sólo en esta Agencia, sino en varias que están sintiendo la presión por la disminución de capital, la no entrada de nuevos negocios y si sumamos la no llegada a los objetivos de venta de nuestros Clientes, la cosa se pone todavía peor. Las igualas bajan y las presiones aumentan.

Es uy normal la conducta de que en tiempos difíciles, lo primero que hay que disminuír es el presupuesto publicitario, sin embargo yo creo que es un pico a la baja muy fácil de superar, ya que las empresas, vendan lo que vendan, tienen que seguir desplazando sus productos y la única forma es publicitándolos en medios, cualesquiera que éstos sean, pero publicitándolos. Sino la gente no los conocería y por consecuencia no los comprara (sin importar el posicionamiento del mismo, ni su share, ni su top of mind ni nada).

Sin embargo y tras un rato de reflexión, creo que como profesionales tendremos que acoplarnos a la actualidad del mercado y no sufrir ante dicha incertidumbre cuando no es necesario ya que como todas las cosas, este momento también tiene su lado negativo y positivo.

¿Cuál es el lado positivo que yo veo? Creo que es fácil: mi cuaderno deberá llenarse más de ideas BTL que de ATL y ustedes deberían hacer lo mismo, ya que si es cierto que los medios masivos no desaparecerán (por lo menos en un largo plazo), estamos ante una gran oportunidad de hacer crecer los medios alternos y los nuevos medios sean los salvadores de la publicidad en este mismo momento.

Ideas below the line que generen ventas, word of mouth, impacto y que cuesten una fracción del presupuesto que ahora no tienen nuestros Clientes. ¿Es aventurado decir que dichas ideas serán las principales protagonistas de hoy en la publicidad? Yo creo que no, pero deberán acompañarse del 360 a la vez que son funcionales por sí mismas.

Es idealmente bueno pararse en los dos lados de la moneda y comprender que el panorama actual todavía va a empeorar, pero por el otro lado es bueno saber que estamos ante una gran oportunidad de generar muchas más buenas cosas.

Final y decididamente el mercado tomará un rumbo que hoy no sabremos cuál será, pero lo que sí sabemos es que sólo sobrevivirán las Agencias y en ellas el personal que tenga la suficiente mentalidad para acoplarse sin bajar su nivel creativo.

De nosotros depende ser una estadística más –a favor o en contra-.

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Nunca me había pasado; lo había escuchado miles de veces y a varios colegas se las habían aplicado, pero sinceramente nunca me había sucedido a mi.

La mañana del sábado transcurrió sin problemas, salvo el ligero detalle que estábamos trabajando por 36 horas seguidas y yo, que en este momento debería estar durmiendo, me encontraba sentada en el piso de la sala de juntas de madera pensando con una bola de cabrones en la próxima gran campaña para cierta marca. La cosa es que presentamos el lunes a primera hora y para este momento no tenemos nada. No eramos los únicos ya que platicando con varios amigos, en muchas Agencias este fin de semana fue de trabajo y resaca.

No hay peor cosa que trabajar cuando estás con cruda. Bueno, la mera verdad es que sí hay miles de cosas peores, pero trabajar con cruda es peor que un infierno, peor que estar en el recital de tu sobrina o a media noche con el coche descompuesto en un lugar peligroso. Prefiero éso a trabajar cuando me siento mal. Ni hablar.

Recuerdo clarito que tenía una buenísima idea en la punta de la lengua, sólo estaba pensando a fondo la bajada final para gritar: “listo, ya la tengo”, y contárselas y lanzarme al estrellato del Festival más importante de todo el mundo, pero nomás no salia.

A la hora del cigarrito se la conté al VP Creativo de la Agencia y le dije que todavía no tenía la bajada completa, pero la estaba pensando.

Así pasaron las horas, pedimos de comer, luego de cenar y cuando llegó la hora de presentar todo para sentar las bases y decidir qué se va a hacer y qué no, resultó que el camino que yo estaba bajando ya lo tenían casi ejecutado. Al parecer al VP se le hizo fácil bajarlo y contárselo a algunos Directores de Arte para que lo ejecutaran, y al final del día el camino que yo había pensado se me había escapado de las manos; ya no era más mío y la gloria se la podía quedar cualquier otro y de hecho así era.

Creo que debería pensar que no importa de quién o cuál sea la idea buena mientras la Agencia termine el trabajo y al Cliente le guste, digamos que así ganamos todos, pero sinceramente en este tipo de proyectos que incluyen autoría la cosa debería ser distinta. Se le debería dar el crédito a quien le corresponde… pero en un ligero tropezón y distracción mi cabeza no había encontrado la bajada, cos que me costó la idea completa.

Ni hablar; y en ese momento lo suelto:

-Ah, es el camino que te había contado yo ¿no?

Afuera llovía con todo, y dentro de la oficina también:

-¿Qué? Claro que no. Es mi idea Rox, no mames todos lo saben. Pero si quieres te ponemos en los créditos eh, es más tú lo vas a presentar, si quieres dile al cliente “…y ahora les platico esta idea -que YO pensé-, y ya para que estés feliz…

Y todo el mundo se ríe y a mi me dan ganas de llorar y no hago otra cosa que levantarme de la silla y salirme indignada.

¿Será que se lo cree?

Nunca me había pasado a mi.

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