Una combinación de elementos de impacto visual descontextualizados siempre dará resultado, y si a esa ecuación publicitaria le sumamos sex sell, se va directo a satisfacer el gusto de la mayoría del target.
Esta campaña para la marca Kiwi –un producto para darle brillo a los zapatos y que elaboró Grey Hong Kong titulándola Dream Girl-, no se me hace para nada mala, incluso se me hace muy divertida y memorable y si evitamos analizarla por mucho tiempo, podremos observar una limpia y clara serie de ejecuciones bien trabajadas en todos sus elementos, excepto en uno: personalmente, considero que un buen director de arte debe tener un conocimiento basto de retoque, planos, iluminación, perspectivas y demás cosas, y aparentemente todo en estas piezas encaja, sin embargo la tipografía elegida para el copy se me hace sinceramente horrible:
La calidad final y la perfección debe ser siempre la prioridad al presentar nuestros trabajos y, aunque primordialmente lo más importante es la idea en si, el buen director de arte (e incluso y cada vez con más frecuencia los redactores) debe ejercer el poder de decisión y elección que le da el conocimiento adquirido a través de los años.
Tal como le damos su lugar a la iluminación, a las proporciones, a los planos y demás elementos, la selección de la tipografía debe ser cuidada como uno de los principales detalles, porque éso es lo que es.


