¿Cuándo puede utilizar alguien uno de los defectos que han satanizado a las cámaras por generaciones, para vender y hacer publicidad? Y más que éso, ¿cuándo puede un cliente aceptar que una debilidad (por todos conocida) sea el eje que la campaña que va a supuestamente elevar al top de ventas su producto?
No lo sé, pero en JWT Sydney se volvieron locos y así, presentando dicho e histórico defecto que las cámaras suelen -o solían tener-, se encontraron con una magnífica forma, elegante e inteligente, de vender cámaras digitales sumergibles:
Uy, está bueno cuando un cliente (en este caso un fenomenal player del mundo de la fotografía llamado Olympus) no se asusta del “qué dirán” y se anima a hacer este tipo de trabajos.
Me parece magnífico cómo un pequeño detalle como los “ojos rojos”, tan presentes en las fotografías de hace unos ayeres, cobra vida y le da un toque ideal a una campaña bien efectiva.
Yo ya quiero una.


