Me cuesta mucho trabajo creer que esto puede pasar, ya que toda mi vida he estado en contra del hecho y siempre he defendido mi posición sobre las carteleras, mismas que en São Paulo, Brasil ya casi cumplen un año de haberse retirado (o están en proceso) por órden del gobierno:


De verdad me causa mucho conflicto que esto esté pasando a tan pocos kilómetros de nuestro país y, peor aún, que a algún neofito se le ocurra implementarlo aquí en Ciudad de México.
Según El País:
El año pasado, el alcalde de la ciudad, Gilberto Kassab, se propuso acabar con la “polución visual” que causaban muchos de los gigantescos anuncios de la urbe brasileña. Para ello se aprobó una ley con la que Kassab comenzó una particular lucha contra la publicidad en la calle que diez meses después ha transformado parte del paisaje urbano.
El 1 de abril era el día del estreno del nuevo São Paulo sin anuncios. Y como en casi todas las inauguraciones aún quedan algunos flecos. “No puedo decir que se siente viviendo en una ciudad sin anuncios”, explica Gustavo Piqueira, camino de su estudio de diseño. “Aún quedan muchos por quitar. Además, en algunos lugares se ha retirado los anuncios, pero no las estructuras y parece un cementerio de vallas. Si la norma se mantiene un año más, la ciudad podría quedar mejor”, añade Piquería que reconoce haber redescubierto edificios y casas que estaban tapados desde hace años por gigantescos carteles.
Aquí entra la polémica. ¿Realmente queremos ver una Ciudad de México sin carteleras, vallas, mupis, outdoors y demás? yo no. Prefiero el colorido de una buena cartelera a ver cables de luz, transformadores eléctricos averiados, postes horrendos, edificios en ruinas y mal pintados, contaminación y un sin fin de objetos y elementos que me causan más “polución visual”.
Pero que quede claro que no estoy en contra de mantener el órden; sí votaría en contra de las carteleras en el Paseo de la Reforma (para quienes no conozcan la Ciudad, el Paseo de la Reforma es la avenida más importante y hermosa de la capital mexicana), realmente sería aberrante observar carteleras como se hace en el Periférico pero en éste mismo, las carteleras te podrían ayudar a mejorar lo que ves.
Si a alguno de nuestros hábiles dirigentes en el gobierno se le ocurriera quitar las carteleras, no me imagino lo que pasaría. Miles de familias dependen de ese trabajo, mismo que también puede ser catalogado como una forma de arte y alegría visual.
¿Por qué no en vez de preocuparse por asuntos así no se ocupan mejor de arreglar las avenidas?
¿Sería mucho pedir que en vez de retirar las carteleras, arreglaran el alumbrado?
¿Y si en vez de destinar millones a esa estupidez destinan millones a arreglar las coladeras, porque cuando llueve hago hasta tres horas a mi casa, cuando hacía media hora?
¿Qué carajos haría el gobierno si deja de percibir el ingreso por los impuestos que dejan todos esos espectaculares? ¿Subir más la gasolina? ¿Poner otro impuesto sobre la tenencia del coche?
Son muchas las desventajas de quitar la publicidad. Hay que regularla, eso sí, y prohibir que en lugares donde esté fuera de lugar no entre o se retire. Realmente no me imagino llegar a unas ruinas Aztecas y ver una cartelera de un yoghurt… hay que tener algo de sentido común, pero hay que tener aún más para pensar que quitando las carteleras todo se arreglaría.

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